El fútbol en Argentina tiene raíces profundas que se entrelazan con la historia política y social del país. Inicialmente, los lazos económicos y de independencia con potencias como Inglaterra y España influyeron en su desarrollo, aunque de manera distinta.
A principios del siglo XIX, la identidad criolla, con influencias españolas, se manifestaba en la sociedad. Sin embargo, la historia futbolística, a partir de finales del siglo XIX y principios del XX, estuvo más ligada a la comunidad británica y a la influencia inglesa.
Con el tiempo, la ley porteña, que reemplazó la ley británica, vio cómo los clubes populares, formados por hijos de inmigrantes españoles e italianos de barrios como La Boca y Avellaneda, comenzaron a tomar protagonismo en la asociación de fútbol. Esta transformación social y de clases marcó un punto de inflexión en el deporte argentino hasta los años 30 y 40.