Se considera el mal uso del tiempo al vivir para las cosas terrenales, acumulando tesoros en la tierra en lugar de en el cielo, como advirtió Jesús.
Se enfatiza que la carrera, la empresa, el poder o incluso los hobbies pueden convertirse en tesoros terrenales que nos alejan de lo verdaderamente importante.
Se compara la brevedad de la vida con una neblina o una flor que se marchita, recordando que somos viajeros de paso y ciudadanos de otro mundo, no de esta tierra.
Se introduce la idea de que servir a la carne y a Satanás se debe a no conocer un "amo mejor", y que Cristo es ese amo que paga con vida eterna, contrastando con el faraón y el yugo del pasado.