La Unión Europea prorrogó el tope al precio del petróleo ruso, manteniéndolo en 44.10 dólares por barril hasta al menos el 23 de julio.
La decisión fue acordada por los 27 países miembros en Bruselas, mientras continúan las negociaciones para un nuevo paquete de sanciones contra Moscú. La medida busca evitar que Rusia obtenga mayores ingresos por sus exportaciones de crudo en un contexto de volatilidad energética internacional y de guerra en Ucrania.