Se subraya la importancia de la oración vigilante y en acuerdo para ser efectivos contra las embestidas del enemigo y presentarse intactos ante Jesucristo. Se menciona nuevamente la oración colectiva como fundamental.
Se compara al cristiano con un guardia o centinela que usa todos sus sentidos para advertir al enemigo y evitar ser tomado por sorpresa. Se reitera el llamado a estar siempre vigilantes, despiertos, alerta y orando para poder escapar.