En un rincón remoto del planeta, la Base Esperanza en la Antártida Argentina también vivió la euforia del triunfo de la selección nacional. Fernando Sosa y Jorge Irrutia compartieron la experiencia de ver el partido en condiciones climáticas extremas, con una térmica de menos 30 grados y vientos de 130 kilómetros por hora.
A pesar del frío polar, la pasión por el fútbol se impuso. Jorge Irrutia relató cómo salió al exterior con la camiseta argentina y la bandera, soportando las bajas temperaturas por unos minutos para celebrar. La dotación de 58 personas en la base compartió la tensión y la alegría del encuentro, con algunos rituales de cábala para asegurar la victoria. Los niños de la base también vivieron el partido con entusiasmo, decorándose la cara y vistiendo la camiseta argentina.
La conexión con el resto del país se mantuvo a través de las comunicaciones, permitiendo a los habitantes de la base sentirse parte de los festejos masivos en Argentina. A pesar de la distancia y el aislamiento, la celebración del triunfo deportivo unió a la dotación, demostrando que la pasión por la selección trasciende cualquier barrera geográfica o climática.