El canciller iraní, Abbas Araxi, calificó la postura de Washington como una "intención criminal" y una flagrante violación a la Carta de Naciones Unidas. Acusa a Estados Unidos de hostilidad hacia el pueblo iraní por insistir en su independencia y dignidad nacional.
Araxi subrayó que, según el derecho penal internacional, todos los gobiernos tienen la obligación de perseguir a los responsables de tales actos, advirtiendo a los funcionarios estadounidenses que no podrán evadir su responsabilidad legal. Irán ha mantenido esta postura desde los ataques del 28 de febrero.