Se instruye a los fieles a utilizar agua bendita para la sanación de heridas, tumores, quistes o secuelas de accidentes y cirugías. Se les anima a tomar un sorbo de esta agua y aplicarla en las zonas afectadas.
Se destaca la importancia de la paz como resultado de la justicia divina, citando las escrituras. Se enfatiza que antes de la oración, la persona no tenía paz, pero ahora sí, instando a seguir creyendo y confiando en Dios para que su testimonio salga a la luz.