La oración de gratitud es un perfume agradable a Dios, especialmente cuando se acerca con arrepentimiento y confesión de pecados.
Se enfatiza que Dios escucha las oraciones cuando el pueblo se humilla, abandona su mala conducta y confiesa sus pecados, tal como lo relata el Salmo 66.
Se recuerda que Dios perdona los pecados y bendice a quienes se acercan con sinceridad, confesión y abandono del mal, tal como lo indica la promesa en 2 Crónicas 7:14.