Se aconseja responder a las críticas injustas con oración, en lugar de entrar en peleas que desenfocan del verdadero destino.
Se utiliza el ejemplo de Neemías, quien ante las críticas de Zambalat y Tobías, respondió con oración en lugar de confrontación.
Se enfatiza que existen batallas que no valen la pena pelear y que la oración es el recurso para enfrentar las distracciones y críticas que buscan desviar de la misión personal.