El concepto del "Gran Israel" y la expansión de asentamientos en Cisjordania se manifiestan a través de las acciones y retórica de figuras como el ministro de finanzas israelí, Besalel Smotrich. Smotrich ha cuestionado la soberanía de Líbano y sugerido que el territorio histórico de Israel se extiende hasta Damasco, abogando por la proliferación de asentamientos para imposibilitar la creación de un Estado palestino.
"Cualquiera que intente hoy en día en cualquier parte del mundo reconocer un Estado palestino recibirá nuestra respuesta sobre el terreno", afirmó Smotrich, enfatizando que la construcción de una "realidad judía plena" enterrará la idea de un Estado palestino.
Estas aspiraciones ultranacionalistas, que parecían fantasiosas hace años, encuentran eco entre votantes radicales de extrema derecha y ultrareligiosos, en un contexto de debilidad de países como Líbano, Irak y Siria, y con un gobierno israelí con perfiles como Smotrich y Ben-Gvir en sus filas. La expansión bíblica se presenta como impracticable, pero la política de hechos consumados en el terreno rediseña el mapa y altera el derecho internacional.