La idea del "Gran Israel", con raíces en el sionismo y en interpretaciones religiosas, resurge con fuerza en el actual contexto de Medio Oriente. Figuras como el ministro de Finanzas Besalel Smotrich y el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir promueven activamente la expansión territorial y la consolidación de asentamientos, dificultando la viabilidad de un Estado palestino.
Aunque la política de hechos consumados sobre el terreno intenta transformar el derecho internacional, estas aspiraciones irredentistas, antes consideradas fantasiosas, ganan terreno entre sectores radicales de la extrema derecha y ultraortodoxos. La inestabilidad regional y la debilidad de países vecinos contribuyen a dar sentido a este proyecto ultranacionalista.