Se repasan los antecedentes históricos de enfrentamientos entre barras bravas argentinas y hooligans ingleses en mundiales anteriores, como México 86, España 82 y Corea-Japón 2002.
Se menciona que, tras estos incidentes, se implementaron políticas para erradicar la violencia en el fútbol, especialmente en Europa. Se reconoce que el partido entre Argentina e Inglaterra siempre ha sido el de mayor conflictividad potencial.