Se cuestiona la superioridad de Inglaterra como selección, argumentando que es la menos ganadora entre las semifinalistas de un mundial. A pesar de su única copa del mundo en 1966, se pone en duda la legitimidad de esa victoria, sugiriendo que el gol de Geoff Hurst en la final no habría sido válido bajo las reglas actuales.
Se resalta el crecimiento de Argentina en la historia de los mundiales, con cinco finales adicionales y tres títulos, contrastando con el palmarés de Inglaterra. La diferencia futbolística entre ambas selecciones se considera abismal, con Argentina compitiendo al mismo nivel que Brasil.
Se menciona la importancia histórica de la camiseta azul utilizada por Argentina en el Mundial de 1986 contra Inglaterra, recordando que fue una solución improvisada ante la falta de indumentaria alternativa. Esta camiseta, que originalmente costó poco y fue alterada artesanalmente, se ha convertido en un ícono del fútbol mundial.