Se planteó la duda sobre si una persona puede ser utilizada por Dios sin conocimiento bíblico.
Se respondió que es difícil, ya que la fe viene por el oír, pero un poco de conocimiento ya ayuda.
Se usó el ejemplo de un analfabeto que sabe escribir su nombre para enseñar a otro, y se enfatizó que quien estudia más tiene más para enseñar.
Finalmente, se invitó a la audiencia a ponerse de pie para orar, encomendando todo a Dios y pidiendo bendiciones.