Los partidos de la selección argentina generan un pico de consumo tres horas antes de cada encuentro, especialmente en alimentos y bebidas, con un aumento del 80% en las transacciones digitales.
Durante el partido, el consumo desciende drásticamente en un 80%, e incluso la movilidad en el transporte público se reduce significativamente.
Los deliveries de comida son los que más aumentan en la previa, seguidos por bebidas y panificados. Los lácteos también experimentan una suba importante.
A diferencia de otros países, los argentinos prefieren ver los partidos en casa en familia o con amigos, concentrando las compras y el consumo en las horas previas.