El fútbol se presenta como un motor económico que modifica temporalmente los patrones de consumo en Argentina. Se observó un incremento del 148% en los deliveries durante los partidos, e incluso un problema para las pizzerías que venían con pedidos para retirar debido a que los repartidores querían ver el partido. Los valores de las aplicaciones de transporte también aumentan significativamente en la previa de los encuentros.
Las ventas de televisores aumentaron un 70% interanual en junio, y las búsquedas de antenas TDA se dispararon un 2112% debido al delay en las transmisiones. Los proyectores también vieron un aumento del 100% en sus búsquedas. Los rubros de bebidas y "bibliotecas" (posiblemente refiriéndose a venta de alcohol o artículos relacionados) crecieron un 106% en las billeteras de Mercado Pago, mientras que noticierías y casas de comida aumentaron un 79%.
Se destacó la práctica de la "vaquita" o "bancame" entre amigos y familias para compartir gastos de picadas y asados, reflejada en un aumento del 22% en transferencias entre cuentas personales previas a los partidos. Tras los encuentros, el consumo de combustible aumenta un 19% y las ventas en supermercados un 25%, ya que la gente sale de sus casas y repone lo consumido.