Furia revela que durante su participación en Gran Hermano, además del estrés extremo, fue diagnosticada con leucemia. Esto la llevó a un estado de crisis, donde su cabeza no podía procesar la realidad y se sumergió en el personaje de Furia.
Al salir del reality, se dio cuenta de la desconexión con su identidad real, Juliana, y la influencia del encierro y la enfermedad en su comportamiento. Agradece el apoyo de Tommy en ese difícil momento.