Walter relata cómo descubrió el budismo durante la pandemia, mientras atravesaba la enfermedad terminal de su madre. La escucha de un lama llamado Rinchen lo guió en ese difícil momento, lo que lo llevó a involucrarse más profundamente con esta filosofía.
Describe el budismo como un conjunto de "métodos habilidosos" para encontrar la paz, que no entra en conflicto con otras religiones o creencias. Menciona que, a pesar de su formación católica, encontró en el budismo una vía para afrontar el dolor inherente a la existencia humana.
Se aclara que el budismo es considerado una religión, aunque algunos lo vean como una filosofía de vida. Se destaca la práctica de la meditación, no solo en el cojín, sino también en el trabajo y en la vida cotidiana, como un camino profundo.