Tras la decisión de la corte de no conceder un nuevo juicio a Walter McMillan y mantener su sentencia de muerte, el hijo de McMillan, John, irrumpió en la sala gritando que su padre era inocente y que lo estaban matando injustamente.
El joven fue increpado por los guardias y se le ordenó sentarse, pero continuó manifestando su desesperación ante lo que consideraba una injusticia contra su familia. A pesar de sus súplicas, la corte mantuvo su decisión y McMillan fue retirado de la sala.