El Templo del Buda de Jade, creado en 1882 durante la dinastía Qing, alberga dos estatuas traídas desde Birmania por monjes chinos. Este templo es uno de los pocos lugares religiosos auténticos que sobreviven en la Shanghai moderna.
Las diferentes salas del templo presentan Budas con distintas peticiones: uno solicita riqueza, otro vida y salud, reflejando la diversidad de creencias y aspiraciones de los fieles.