Se cuestiona la estadística oficial de disminución de la pobreza, argumentando que la realidad en las calles muestra un aumento de personas en situación de calle y la recolección de alimentos de la basura.
Se debate la metodología de medición, ya que se considera que un día de trabajo o solo horas trabajadas en la última semana son insuficientes para reflejar la precariedad laboral. El empleo informal y los salarios bajos (menos de un millón de pesos para el 70% de los trabajadores formales) impactan directamente en el consumo de productos básicos como carne y leche.