Se debate la estrategia para defender el peso argentino, contrastando la reforma del Banco Central con la necesidad de una estrategia de desarrollo nacional. Se critica la caída de la inversión pública y privada, y se argumenta que la defensa del peso debe ir de la mano con el crecimiento económico y la protección del empleo y la industria.
Se cuestiona la idea de defender la estabilidad del peso destruyendo el empleo y el poder adquisitivo. Se plantea la necesidad de una política productiva y de empleo que impulse una política distributiva, y se advierte que la inflación "mata" la política distributiva. Se recuerda que el año pasado el PBI creció pero se perdieron empleos y cerraron empresas.