La venta de pan en las panaderías de la Ciudad de Buenos Aires ha caído un 60% en el último año y medio, mientras que la venta de facturas se desplomó un 85%. El precio promedio del kilo de pan es de $5.000 pesos.
Esta drástica caída se debe principalmente a la pérdida del poder adquisitivo y los altos precios, lo que obliga a los consumidores a administrar sus ingresos y recortar gastos. Muchos comercios han cerrado o reducido su personal y producción.
Los consumidores ahora compran según el monto de dinero disponible, pidiendo "qué es lo que puedo comprar" en lugar de cantidades específicas, o optando por productos sueltos y segundas marcas para intentar mantener su consumo habitual en menores cantidades.