Los trabajadores de aplicaciones de delivery enfrentan una situación de endeudamiento con las plataformas para las que trabajan, llegando a una deuda promedio de 900 mil pesos. Estos préstamos se obtienen por fuera del sistema financiero tradicional, ya que los trabajadores no pueden acceder a créditos en otros lugares.
Las aplicaciones se aprovechan de esta situación y, además, se aseguran el cobro de sus comisiones. Un representante gremial describió a los trabajadores como "esclavos financieros", explicando que las plataformas les prestan dinero y, para asegurar el pago, obligan a los trabajadores a realizar más pedidos ("pedalear más").
La empresa 57 mil créditos ha sido la única en brindar información, habiendo entregado 57 mil créditos por un monto de 84 millones de dólares. Las cuotas se descuentan directamente de las ganancias de los trabajadores. Además, existe un filtro para otorgar estos préstamos que favorece a quienes aceptan más pedidos, trabajan más horas y mantienen un alto índice de aceptación.
Este sistema contradice la noción de "trabajador independiente" que promueven las plataformas y el gobierno. Se critica la política de endeudamiento y precariedad laboral, asociándola con la visión del gobierno de "esclavos".