Trabajadores de aplicaciones se encuentran en una nueva modalidad de endeudamiento, solicitando créditos a las mismas plataformas para las que trabajan. La deuda promedio ya alcanza los 900 mil pesos por trabajador.
El Banco Central informa un crecimiento del 122% en la cantidad de endeudados. Los créditos se descuentan directamente de las comisiones por viaje, obligando a los trabajadores a pedalear más para cubrir las deudas. Gremios denuncian tasas usurarias de hasta el 700% anual.
Esta situación evidencia la precariedad laboral y la falta de regulación. Los trabajadores se definen como "esclavos financieros", obligados a aceptar más pedidos y a mantener un buen índice de aceptación para poder acceder a estos préstamos, lo que contradice la idea de ser trabajadores independientes.