Las plataformas de delivery se han convertido en prestamistas para sus repartidores, ofreciendo financiamiento a corto plazo con tasas anuales del 30%.
Esta práctica, en crecimiento exponencial en los últimos tres años, afecta a una población que carece de acceso a créditos bancarios tradicionales.
Los trabajadores denuncian que la situación real difiere de las condiciones ofrecidas, enfrentando tasas mucho más altas y cayendo en un círculo de endeudamiento para financiar sus herramientas de trabajo.