Se enfatiza la idea de que el fútbol debe separarse de la política y las rivalidades históricas, como la Guerra de Malvinas. Se recuerda que Scaloni pidió no mezclar estos temas, y se critica a quienes sí lo hacen, tanto en redes sociales como en la esfera política.
Se menciona que, a pesar de la virulencia en redes sociales, los pueblos no están enfrentados. Se relata una experiencia positiva de una hermana que vive en Londres y celebró partidos de Argentina con locales. Se contrasta esta visión con la actitud de algunos mexicanos en redes sociales, que muestran hostilidad hacia Argentina.