El fútbol despierta un sentimiento de patriotismo poco frecuente en Argentina, una sensación colectiva que trasciende el deporte. Sin embargo, se cuestiona por qué este sentimiento no se traslada a la dirigencia política.
Se plantea que la historia argentina ha sido enseñada desde una perspectiva europeísta, con un proyecto de país enfocado en la dependencia de potencias extranjeras y un "amor por lo ajeno" que prioriza lo extranjero sobre lo propio. Esta visión histórica, según se argumenta, ha sido transmitida por la dirigencia y ha fomentado una falta de patriotismo.
La dirigencia política, a lo largo de la historia argentina, desde la enfiteusis de Rivadavia hasta la actualidad, ha demostrado "muy poco patriotismo", es decir, poco sentimiento de amor por el prójimo y por el país. Esto se refleja en la firma de préstamos impagables que generan daño a la población.