Se analiza la relación histórica entre el fútbol y la política en Argentina, ejemplificada con el incidente de Waldo Ratín en el Mundial de 1966 contra Inglaterra, que coincidió con un contexto político convulsionado y el derrocamiento de Illia.
Se destaca la anécdota familiar de la abuela del relator, quien presenció el partido junto al embajador argentino en Londres en un momento de tensión diplomática y política. Se subraya cómo estos eventos históricos demuestran la constante interconexión entre el deporte y la política en el país.
Se menciona la figura de Scaloni y su prudencia al no emitir declaraciones políticas, diferenciándolo de otros discursos que buscan polarizar. Se hace una analogía con la diplomacia actual respecto a Inglaterra y Malvinas, sugiriendo que Scaloni maneja la situación con sensatez.