Los repartidores de delivery solicitan créditos a través de las plataformas para las que trabajan, incrementando esta modalidad en un 122%. El monto promedio solicitado es de 900.000 pesos, destinado a la compra o reparación de bicicletas y motos, herramientas esenciales para su labor. Las cuotas se debitan directamente de sus ingresos, pudiendo comprometer hasta el 30% de estos.
El acceso al crédito y los montos disponibles dependen de la "puntuación" del repartidor, la cual se basa en horas trabajadas, calificación de usuarios y antigüedad en la aplicación. Una mejor puntuación permite acceder a mejores condiciones crediticias.