Hugo Penayo, trabajador de la fábrica de zapatillas DAS en El Dorado, Misiones, relata la dura realidad del cierre de la empresa que dejará a 150 familias en la calle. La producción se detiene el 17 de julio, marcando el fin de una era para la compañía que llegó a emplear a 1500 personas en 2015.
Penayo describe cómo la apertura de importaciones y la consecuente baja en la demanda de productos nacionales han diezmado la plantilla de la fábrica. Pasaron de ser 1500 empleados a 300, luego 500, y ahora 150, con la inminente amenaza de cierre total.
El impacto en El Dorado es devastador, afectando no solo a los trabajadores directos sino también a la economía local, incluyendo a los pequeños comercios y servicios que dependían de la fábrica. Muchos de los despedidos buscan alternativas laborales, incluso emigrando a Brasil para trabajos de cosecha, ante la escasez de oportunidades formales.
Se critica la política de importaciones del gobierno, que perjudica directamente el trabajo argentino. La empresa DAS, en lugar de producir, pasará a importar y revender marcas, una estrategia que, si bien puede abaratar costos para el consumidor, destruye el empleo local. La indemnización completa ofrecida es un paliativo, pero no soluciona la falta de perspectivas laborales a futuro.