En Calabria, Italia, las "vacas sagradas" de la mafia de la 'Ndrangheta campan libremente, causando estragos en propiedades y provocando accidentes. Estas vacas, pertenecientes a clanes mafiosos, son consideradas intocables y su presencia es una forma de intimidación y control territorial.
Agricultores como Giuseppe Morabito (Pepe) y Bruno Bonfá denuncian los daños y la impunidad con la que actúan estos animales. Morabito, concejal municipal, documenta los destrozos y la falta de acción de las autoridades, mientras que Bonfá sufrió ataques a su maquinaria y su tierra, vinculados a la mafia tras el asesinato de su padre.
La situación se agrava por la pasividad de las autoridades y la complicidad de algunos funcionarios. El caso de Fortunato La Rosa, un médico que denunció a los dueños de las vacas y fue asesinado, evidencia el peligro de enfrentarse a la organización criminal. A pesar de la creación de una fuerza especial y la captura de cientos de animales, el problema persiste y se expande.