Se detalla la controversia en torno a la expulsión de Antonio Rattín en el Mundial de 1966, donde el jugador argentino solicitó traductor al árbitro alemán sin éxito, lo que derivó en su negativa a abandonar la cancha.
Se menciona la paradoja de que las tarjetas de amonestación aún no existían en ese torneo. El incidente de Rattín, sumado a la situación de Pelé en el mismo mundial, subraya las particularidades y tensiones de aquella época futbolística.