Jesús tenía la costumbre habitual de apartarse para estar a solas con el Padre, un hábito que también incluía a sus discípulos en ocasiones. Estos retiros eran fundamentales para profundizar su relación con Dios y fortalecer su ministerio.
La importancia de apartarse, ya sea solo, en familia o con el equipo, es crucial para líderes espirituales y para todos los creyentes. Jesús llevaba a sus discípulos a su "lugar secreto", como el monte o Getsemaní, para orar.
Estos retiros son un espacio para estar en silencio, conectados con Dios, orar y profundizar la relación con el Señor. La falta de estas prácticas en la vida actual podría ser la razón de la escasez de poder espiritual, sabiduría y discernimiento.