Se enfatiza la necesidad de realizar retiros espirituales y apartarse de la rutina cotidiana ("salir fuera de la aldea") para encontrarse con Dios y recibir una nueva visión o misión. Se compara esta práctica con Jesús llevando al ciego fuera de la aldea para sanarlo.
La clave para experimentar la temporada más importante de la vida reside en la intimidad y comunión continua con el Señor. Se anima a los creyentes a priorizar estos tiempos de encuentro personal con Dios.