Se aconseja ponerle "nombre y apellido" a la preocupación que genera ansiedad, identificando concretamente qué es lo que preocupa (ej. miedo a que algo salga mal, a ser juzgado).
Se insta a cuestionar si la preocupación es un hecho o una interpretación, ya que la ansiedad a menudo confunde lo posible con lo probable. Se enfatiza que la ansiedad es el triunfo de la imaginación sobre la realidad.
Se menciona la técnica de "stop" o "basta" para detener los pensamientos rumiantes, recomendando decirlo en voz alta o incluso levantarse y moverse para generar un cambio corporal.