En Ghana, la caza de delfines y tiburones, especies protegidas, continúa a pesar de las regulaciones. Los pescadores utilizan delfines como carnada para pescar tiburones, cuya carne se exporta a China y las aletas se venden a alto precio. La captura de delfines pasa desapercibida, dificultando el registro de cifras exactas.
Los pescadores, a menudo ignorantes de las especies exactas que desembarcan, enfrentan dificultades económicas que los llevan a vulnerar la ley. La falta de controles y la dificultad para aplicar medidas de protección específicas complican la situación, mientras las poblaciones marinas siguen disminuyendo.