La reventa de entradas para la final del Mundial alcanza cifras astronómicas, con tickets que llegan a costar 25.000 dólares. Un hincha argentino relata la disyuntiva de vender su entrada por una suma considerable o conservarla para asistir al partido definitorio.
Finalmente, optó por entrar, considerando que la experiencia era más valiosa que el dinero. Sin embargo, la especulación es alta, y se menciona la posibilidad de vender una entrada de categoría inferior por 10.000 dólares para obtener una ganancia. La situación evidencia un mercado paralelo descontrolado en torno a las entradas más codiciadas.