La escasez de insumos básicos se agudiza en Venezuela tras el terremoto, afectando especialmente a los sectores más vulnerables. La falta de agua potable, fórmula para bebés, e insumos de higiene personal son las necesidades más urgentes, según los reportes desde la zona de La Guaira.
A pesar de la llegada de ayuda internacional, la distribución de recursos es un desafío. Se prioriza la atención médica, con especial énfasis en pediatras y especialistas en salud mental, dada la grave crisis emocional que atraviesan los sobrevivientes. La falta de un horizonte de certidumbre y una hoja de ruta clara para la reconstrucción habitacional genera gran preocupación.
Se estima que la misión de ayuda y reconstrucción en Venezuela podría extenderse por más de 24 meses, dada la magnitud de la devastación y la complejidad de la situación. La comunidad internacional reconoce la necesidad de un apoyo sostenido para superar esta tragedia.