Se actualizan las cifras de fallecidos en Venezuela a causa del terremoto, alcanzando los 4.333 muertos, aunque se estima que la cifra real de desaparecidos podría superar los 50.000, con más de 16.000 heridos, según la ONU.
El gobierno venezolano solo informa sobre los muertos y heridos, omitiendo las cifras de desaparecidos. En Caracas, la vida intenta retomar una normalidad entre comillas, con muchas familias aún viviendo en campamentos al aire libre debido a que sus edificios no son aptos para habitar.
Han pasado 18 días desde el terremoto y las familias no tienen información clara sobre cuándo podrán regresar a sus hogares. A pesar de la creación de una comisión de especialistas, la magnitud del problema supera la capacidad de respuesta. Las familias expresan miedo y falta de confianza en la seguridad de las estructuras.
Se destaca el esfuerzo de los propios venezolanos y voluntarios en la ayuda humanitaria, ya que la presencia del gobierno no es suficiente para cubrir todas las necesidades. Se enfatiza la fragilidad extrema de la situación y la necesidad de ayuda y colaboración internacional sostenida para la reconstrucción del país.