A pesar de ser la séptima economía mundial, la percepción de riqueza en Francia está dividida. Un informe revela que el 75% de la población francesa es considerada rica, con ingresos superiores a los 4.800 euros mensuales netos. Sin embargo, la desigualdad y la pobreza en aumento generan opiniones encontradas.
Los más ricos son directivos, profesionales y empresarios, mayoritariamente hombres mayores de 45 años y residentes en París. La definición de riqueza varía subjetivamente, ligada a la capacidad de disfrutar de la vida, el acceso a cultura, deporte y confort material, más allá de los ingresos.