Un antiguo restaurante de comida rápida en la zona más afectada por los terremotos en Venezuela ha sido convertido en un centro de salud y acopio. Voluntarios de diversas especialidades, incluyendo enfermeros, psicólogos y veterinarios, ofrecen sus servicios en este improvisado refugio.
Los voluntarios brindan atención no solo física y mental, sino también a los animales, reconociendo su importancia en la vida diaria de las personas. Se observan casos de shock postraumático, ansiedad y culpa entre los sobrevivientes, quienes relatan experiencias aterradoras vividas durante los sismos.
La necesidad de ayuda es infinita, y los voluntarios priorizan el suministro de agua y atención básica para mantener hidratados y asistidos a los damnificados que sufren por la falta de alimentos y condiciones de higiene.