Tras los potentes terremotos del 24 de junio en Venezuela, muchas casas presentan daños estructurales y sus habitantes duermen en carpas. Ingenieros e inspectores evalúan la habitabilidad de las viviendas, colocando una "G" si son seguras.
El estado de La Guaira, el más afectado, reporta más de 16.700 heridos y continúan las operaciones de búsqueda. En Punta Atanaguarena, psicólogos voluntarios atienden los efectos postraumáticos en la población, como ansiedad, dificultad para dormir y duelo por pérdidas de seres queridos y hogares.
La ONU ha hecho un llamado para recaudar 296 millones de dólares en donaciones. Mientras tanto, un refugio en La Guaira rescata a cientos de mascotas damnificadas, ofreciéndoles atención médica y un nuevo hogar. Dos de los tres centros médicos de La Guaira sufrieron daños y están cerrados, limitando la atención médica disponible.