Cientos de empleados de Volkswagen protestaron en Wolfsburgo, Alemania, contra los recortes de personal previstos por la empresa. Se estima que cuatro fábricas y 50.000 puestos de trabajo podrían estar en peligro.
Los sindicatos y trabajadores responsabilizan a la clase política por la crisis de la automotriz y exigen una política arancelaria diferente que proteja al sector. Las plantas alemanas del grupo operan por debajo de su capacidad, mientras la empresa busca reducir costos y enfocar su producción de manera más regional.
El Consejo de Supervisión de Volkswagen se reunirá para decidir el futuro de la empresa, mientras las protestas continúan. La crisis de la industria automotriz alemana afecta a fabricantes, proveedores y trabajadores, poniendo en riesgo la competitividad del sector.