El economista Juan Enrique expone una cruda realidad sobre el mercado laboral argentino, afirmando que entre 500 y 800 personas pierden su trabajo diariamente. Señala que 7 de cada 10 trabajadores no alcanzan a ganar un millón de pesos y que la mayoría de la población tiene dificultades para llegar a fin de mes debido al aumento de costos.
Enrique critica la política económica actual, calificándola como "regresiva" y propia del "mercado". Sostiene que la economía se está "primarizando", enfocándose en la energía y los sectores agrarios, mientras la industria y el comercio sufren cierres y despidos. Advierte sobre la pérdida de capacidad productiva del sistema argentino y la entrada de productos chinos.
Se cuestiona el objetivo del Ministro de Economía, Caputo, de llevar a Argentina a un "grado de inversión financiero" (investment grade), comparándolo con Paraguay y considerándolo un objetivo alejado de un país con industria y desarrollo. Enrique enfatiza que el ministro no piensa en la clase media y que la desilusión de los trabajadores es palpable, con muchos endeudándose para cubrir gastos básicos.