La posibilidad de que la selección argentina gane el Mundial genera un movimiento económico significativo, según se desprende de la conversación. La idea de un casamiento como promesa si Argentina sale campeona implica un evento que, en sí mismo, dinamiza la economía.
Se discute cómo el Mundial en general afecta los patrones de consumo. Si bien caen rubros como cines y teatros, se disparan otros como el consumo de cerveza y la venta de camisetas de la selección. La FIFA estima la venta de 2.700.000 camisetas, convirtiéndola en la más vendida del torneo.
El delivery también experimenta un aumento considerable, especialmente en días de partido. La gente pide comida, lo que se refleja en estadísticas de crecimiento del 148% en este rubro durante el torneo. El consumo se exacerba en ciertos productos, mientras que otros se dejan de lado para priorizar los festejos mundialistas.