La baja de la inflación, aunque positiva, se logra a costa de salarios que pierden poder adquisitivo. Mientras la inflación mensual se acerca al 2%, los salarios, especialmente los del sector público, han sufrido caídas significativas respecto a 2023.
La política de dólar atrasado contribuye a esta baja inflacionaria, pero genera incertidumbre sobre el futuro, especialmente ante la posibilidad de que los sectores dolarizados se preparen para el escenario electoral de 2027. Se compara la situación actual con la de 2015, donde una inflación similar era considerada insostenible.