Se advirtió sobre una creciente brecha entre ricos y pobres en Argentina, con un mensaje de la iglesia que califica la situación como escandalosa. Se describe un avance hacia la "peruanización" y "uberización" de la economía, caracterizado por la pérdida de empleos registrados y el aumento del empleo informal y precario.
En el primer trimestre del año se perdieron 136.000 puestos de trabajo registrados, lo que afecta especialmente a la clase media y provoca el derrumbe del consumo. Se compara la situación con Perú, sugiriendo que Argentina va en la dirección equivocada y que la crisis no es producto de un error, sino del plan económico implementado.