La inocuidad alimentaria es fundamental en el proceso de faena. Los animales que ingresan a la industria están certificados desde su origen, respaldados por documentación de tratamientos y periodos de faena respetados.
Durante el proceso industrial, se aplican protocolos de producción estandarizados, buenas prácticas de manufactura y normativas sanitarias. Los controles ante-mortem y post-mortem, incluyendo la inspección de canales y vísceras, garantizan que los productos alimenticios cumplan con los protocolos de calidad para el mercado interno y externo.