Se proclama la promesa divina de sanación y bendición, citando Éxodo 23:25: "Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y Él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de medio de ti".
Se alienta a la congregación a creer en el poder sanador de Jesucristo y a participar activamente en la campaña de oración, confiando en que las promesas de Dios se cumplirán en sus vidas, trayendo restauración y milagros.